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Murió Hugo Fontana, un crítico apasionado y un escritor que corría riesgos

El autor uruguayo, uno de los colaboradores más antiguos de El País Cultural, falleció el lunes en República Dominicana; tenía 66 años.

Hugo Fontana, escritor, periodista y crítico literario uruguayo, falleció este lunes en República Dominicana, según confirmó El País mediante información de Cancillería. Tenía 66 años y había llegado al país centroamericano este domingo.

Oriundo de Toledo, Canelones, Fontana transitó por las distintas ramas de la escritura. Comenzó como poeta y luego se volcó a los cuentos y a las novelas, a las que le dedicó sus últimos años; se definía a si mismo como un “contador de cuentos”.

Publicaba a través de Estuario Editora, casa bajo la cual, en 2021, lanzó su último título, el policial Los nombres propios. Emir Rodríguez Monegal.

«Lamentamos profundamente el fallecimiento de Hugo Fontana, autor y amigo de esta Casa editorial», fue el mensaje que publicó HUM desde sus redes sociales, tras conocerse la noticia. «Enviamos un fuerte abrazo a sus familiares y allegados».

Sus colecciones de cuentos Oscuros perros y Quizás el domingo lo convirtieron en dos veces ganador del premio Morosoli de Oro, en 2001 y 2003 respectivamente. Reconocimientos aparte, los elogios acompañaron toda su obra y fueron muy fuertes en torno a títulos como El crimen de Toledo (1999), Veneno (2000) o El agua blanda (2017). Por Un mundo sin cielo, de 2008, ganó el Premio Nacional de Literatura dos años después.

Como periodista trabajó en varios medios de prensa escrita. Era uno de los colaboradores más antiguos de El País Cultural, para el que hizo sus aportes durante más de 30 años. 

“Es un duro golpe para todos los integrantes del equipo. Se lo extrañará por su generosidad, por su capacidad para compartir buenas lecturas o incitar a la lectura de tal o cual autor”, dijo a El País el editor del suplemento Cultural, Laszlo Erdelyi.

Erdelyi destacó su pasión y su capacidad para estar informado y anticipado a grandes acontecimientos literarios. En ese sentido, aseguró: “Los lectores uruguayos le deben a él, antes que a nadie, el deleite de haber descubierto el Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin, o las memorias de James Salter (Quemar los días)”.

De su faceta de escritor, además, rememoró los elogios recibidos por La piel del otro, la biografía novelada de Héctor Amodio Pérez. “Sobre todo recordaba un encuentro casual, en la Plaza del Entrevero, con el propio Amodio, a quien no conocía y que le dijo: ‘Fue el libro que más se acercó a la veracidad de los hechos’”, contó el editor.

Fontana se había iniciado en poesía de muy joven. Su primera novela, El cazador, llegó en 1992, y su primer libro de cuentos vino cinco años después, bajo el nombre de Liberen a Bakunin. A comienzos del milenio destacó con dos investigaciones periodísticas: La piel del otro: la novela de Héctor Amodio Pérez (2001), que tuvo varias ediciones; e Historias robadas: Beto y Débora, dos anarquistas uruguayos (2003).

A lo largo de su carrera, publicó en varias editoriales, a saber: Alfaguara, Penguin Random House y Ediciones de la Banda Oriental, entre otras de corte más independiente. También editó fuera de fronteras.

Con HUM, entre varios títulos, editó dos en el marco de la colección policial Cosecha Roja: la novela Barro y Rubí (2013) y el compilado de cuentos Desaparición de Susana Estévez (2015).

Renzo Rossello, otro de los nombres de la colección Cosecha Roja, periodista y ex editor de El País, recordó para esta nota que conoció a Fontana a comienzos de la década de 1980. “Hugo estaba por publicar su primer libro de poemas, Poemas de arena, y yo hacía lo propio con mis primeros cuentos. Unos pocos años después nos volvimos a encontrar en la redacción de La República y siempre teníamos tiempo para hablar de nuestro dios en común, Onetti, y de los dioses de la novela negra que admirábamos. Desde entonces teníamos esa conversación que dejábamos inexorablemente inconclusa hasta la siguiente vez”.

Hugo Fontana
Hugo Fontana. Foto: Leonardo Mainé

A su obra, el autor de la saga Los casos de Obdulio Barreras la definió así: “Es un largo homenaje a esos dioses de papel en los que hemos creído todo este tiempo. En algunas de sus páginas se cuela ese sereno nihilismo que invade a sus personajes, esa aparente desidia con la que van detrás de alguna verdad, como si no les importara. Como el personaje de El agua blanda, el antihéroe que rebusca en un paisaje brumoso y no encuentra”.

Rosello destacó el hecho de que el escritor haya tomado “riesgos enormes” y asumido “desafíos pesados” a lo largo de su trayectoria como escritor, y señaló la presencia inevitable del noir y de Juan Carlos Onetti en la mayoría de su narrativa. Y resumió: “La escritura de Fontana es, a mi juicio, imbatible en las carreras cortas”.

Fontana, que también ejerció como docente en secundaria y en la universidad, falleció en el hotel donde se hospedaba en República Dominicana, de manera repentina y por causas naturales, supo El País.

Tras su muerte, varias figuras de las letras uruguayas lo despidieron a través de redes. Entre ellos, el director de la Biblioteca Nacional, el también escritor Valentín Trujillo, manifestó: «Se extrañará su voz, pero quedan para siempre sus libros y artículos».