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María Hesse: «Las mujeres poderosas asustan a los hombres y la canción de Nathy Peluso engloba bien esa idea»

Hablamos de las mujeres malas con la escritora e ilustradora feminista

Malas mujeres. Así se llama el último libro de María Hesse, una escritora e ilustradora que lleva el feminismo por bandera y que ha querido hacer un recorrido histórico por el papel de las mujeres en diferentes épocas con una visión diferente a la que nos han enseñado siempre. Desde los tiempos de la creación del hombre y la mujer hasta los relatos de las mujeres en la ficción de hoy en día.

Las suyas son protagonistas a las que consideran brujas, malas, locas o un montón de cosas más por el simple hecho de imponer una forma de visión distinta. Hemos hablado con ella de un tema que como ella misma reconoce, está de moda, el feminismo y que está ayudando a cambiar el discurso.

Siempre ha sido más divertido ser mala que buena, ¿no?

Desde luego, nos ha llamado más la atención, nos parecía más atractivo. Como se las castiga tanto no sé muy bien. Yo prefiero a la mala mujer, desde luego, son más libres, aunque sí es verdad y en el libro aparece relatado, como se las trataba siempre acababan siendo castigadas.

Ilustradora y escritora, ¿te hacían falta las palabras para expresar todo lo que con los dibujos se quedaba corto?

Yo creo que con los dibujos se puede expresar mucho sin necesidad de texto, pero al final es verdad que para hacer un libro como este, era muy difícil hacer un libro sólo con dibujos, al final necesitaba la palabra.

¿Frida Khalo fue el detonante de este interés por escribir sobre mujeres o ya venía de antes?

Yo escribía desde pequeña, hacía mis propios cuentos. Tenía complejo porque tenía dislexia y la liaba muchísimo y aquello como que lo dejé atrás, no sentía que era mi fuerte. Con Frida me tuve que enfrentar a escribir el texto con muchísimo miedo, pero la cosa no ha salido tan mal y, a partir de ahí, como me siguen dejando hablar… yo le he cogido el gustillo, pero siempre que escribo algo me da más pudor que el dibujo con el que me siento más segura. Es mi super poder, aunque luego haya gente que le gusta más o le guste menos, pero dibujar y cocinar son mis super poderes.

“Este libro se empezó en el año en que todas quisimos ser mafiosas, maravillosas y peligrosas”. Explícame qué es esta frase para ti.

Y sacar una teta fuera (risas)… Viene por la canción de Nathy Peluso que habla de cómo las mujeres peligrosas dan miedo a los hombres. Podría haber puesto la de Perra de Rigoberta, la de Zahara, que ya sale al principio. Pero esa canción me parecía que englobaba bien la idea de que las mujeres poderosas asustan a los hombres.

Empiezas con el relato de la Bella Durmiente que tiene muchas versiones… Ay las princesas Disney, ¿crees que las últimas van mejorando?

Las princesas Disney que vienen de un relato que ya las ponían en ese lugar. Al fin y al cabo, hay que decir que, al menos, las princesas Disney nos quitó la parte sangrienta porque de la parte sangrienta de una suegra que se quiera comer a sus nietos, tampoco sacamos mucho beneficio. Eran cuentos que se contaban por vía oral, luego se fueron escribiendo y cada vez que se iba escribiendo iba mutando y que tenía una “enseñanza” para la época en la que surgía. En la Edad Media todo era mucho más sangriento que ahora. Pero al final, no solo es Disney, todas las comedias románticas que hemos visto de mujeres que se enamoran del malote y que lo cambian y el amor siempre gana, tenemos el estigma del amor romántico y la mujer abnegada. Sí es verdad que en estos cuentos la mujer no hace nada, lo único que hace es estar a la espera, ser bella, y cantar canciones.

Ahora las princesas Disney tienen otro perfil y eso se nota, ¿no?

Totalmente, la última es la de Encanto. Eso va cambiando. Es normal que se intente hacer un cambio. En Encanto hay mucha diversidad, además, incluso en los propios físicos. Es hacia donde debemos ir. Unas veces se hace más acertadamente y otras menos, pero la intención está ahí.

“Cuando te dicen algo durante mucho tiempo te lo acabas creyendo”, ¿nos han dicho demasiado que somos el sexo débil?

Nos han dicho muchas cosas demasiadas veces. Nos han dicho muchas veces que somos putas y eso nos ha hecho cohibirnos y no vivir la sexualidad con la misma libertad, loca como sinónimo de todo… nos han dicho tantas cosas. Malas compañeras, que competimos entre nosotras, todas esas cosas nos las han dicho tantas veces que sí, que yo creo todas creímos que era más sana la amistad con los chicos. Menos mal que también estamos intentando cambiar eso.

Eso nos ha hecho a escuchar cada vez más a menudo eso del ‘empoderamiento femenino’.

Ahora es una palabra que está demasiado manoseada y que también hay que tener cuidado con ese empoderamiento. Ahora estamos con el intento de desempoderar y decir ‘déjame vivir tranquila’ porque a veces es que nos lleva justo al otro extremo. Por eso en este libro, al final, aparece también la ficción contada por mujeres donde por fin aparecen esas mujeres que no son perfectas.

De todas formas, venimos de Lilith y Eva… no lo tenemos fácil. Por cierto, ¿a ti la Iglesia te tiene en su lista de herejes?

Seguramente. A veces me llega algún comentario de ‘qué pena que hayas perdido la fe’, pero yo no me invento nada, lo que cuento está en la Biblia. Lo único que hago es opinar sobre lo que leo.

Tú vienes de una educación conservadora, ¿qué te hizo hacer clic?

Mi familia, además, sigue siendo creyente y nos respetamos. Respeto a cada persona y yo tengo una versión del mundo y cuando hago estos libros no puedo, por respeto a los demás, no hacer un análisis de esa parte. Cada uno, con esa información, que la coja y haga lo que quiera. El clic lo voy a hacer de forma progresiva, aunque el cambio más grande fue cuando entré en la universidad. Empecé a relacionarme con otra gente que me hizo tener otra visión.

Otro tema que tratas es el de la idealización de la maternidad. ¿Crees que las influencers están haciendo buen trabajo en este campo?

Yo no quiero opinar sobre lo que hacen las influencers. Cada uno que haga con su medio lo que crea conveniente, yo me hago responsable de lo que hago con el mío y bastante difícil es. Parece que tenemos que opinar sobre todo y yo utilizo mis redes para lo que quiero contar que es lo que a mí me apetece. Sí que es verdad, más allá de influencers o no influencers, el relato de la maternidad que nos ha llegado es abnegado. Nos ha costado mucho ver a una madre enfermar, ya tocaba, solamente podían sufrir por sus hijos. El amor no lo puede todo ni por mucho que sean tus hijos. A mí me da mucha pena porque muchas madres, por esa creencia, sufren hasta el final que dices, ‘qué pena porque qué duro ha sido ser madre’. Necesitamos otro relato, el de que la maternidad, para quien decide ser madre, es una parte de tu vida, pero no lo puede inundar todo y dejar de ser tú y de tener tus intereses. No te conviertes en perfecta en el momento en que eres madre.

Vamos a la parte musical. David Bowie y la biografía que hiciste de él… te saliste del patrón de las mujeres.

Me apetecía y lo volvería a hacer. Hice Frida sin tener conciencia feminista, lo hice porque me encantaba el personaje. El personaje de Bowie sí es verdad que la editorial me lo propuso y dije, ‘qué bien porque me salgo de mi zona de confort y dibujo hombres’. El trabajo de Bowie musical y audiovisual me encantaba, sí es verdad que luego ese libro yo no lo he escrito porque cuando empecé a investigar sobre su vida no me sentí nada identificada ni con capacidad de escribirlo. El de Frida lo escribí con mucho amor y eso lo hizo especial y pensé que con Bowie tenía que pasar lo mismo, que fuera escrito con esa admiración y por eso no lo escribí. Cuando hago una biografía me da igual que sea hombre y mujer mientras me interese el personaje.

¿Qué no te casó de Bowie?

Era un hombre muy diferente a mí, mucho más frío, muy ambicioso. Intentamos dar mucha calidez y para entender que también era humano. Tengo que tener una conexión con el personaje. Con Marilyn había una conexión con la vulnerabilidad. Mi visión de Bowie fue mutando y había una admiración por su estética que perduraba y dibujar Bowie era fantasía.

La primera artista que mencionas en este libro es Zahara y su disco Puta, ¿qué conclusiones sacaste de este disco y la polémica que causó Zahara?

El disco me parece maravilloso, me encanta y este tipo de trabajos me parecen muy necesarios. Normalmente se habla más de los éxitos que de los fracasos o de las cosas que hemos sufrido y cuando alguien se abre y lo cuenta, al final hay como una onda expansiva que hace que, de repente, un montón de mujeres se animen a contar su experiencia y te das cuenta de que no estás sola, de que no es un problema individual sino colectivo y eso es muy importante. Ella creó esa onda expansiva que fue maravillosa.

También hablas de Britney Spears y el fenómeno #FreeBritney, ¿por qué ha sido posible ahora y no en los 13 años que ha sido tutelada?

Porque la conciencia nuestra ha cambiado y vamos rompiendo las barreras de forma progresiva. Lo primero que nos unió fue el denunciar los abusos y la violencia machista. El movimiento #MeToo nos unió a todos y a partir de ahí empezamos a romper muros. Quizás el muro de la locura llegó más tarde. Fueron sus fans las que se dieron cuenta de que ahí había algo mal. Hoy en día, todavía, cualquier mujer que haga algo que no esté bien no se dice ‘ha hecho una mala gestión’. Se dices, ‘es que está loca’.

¿Ciudadanos se desmoronó por Malú?

(Risas) No, se desmoronó por otros motivos, eso es absurdo. Más allá de la política sí es verdad que había gente que pensaba que sí, igual que Los Beatles se separaron por Yoko Ono.

De hecho, mencionas a Yoko Ono, Courtney Love y Nancy Spungen que algunos creen que acabaron con tres de los grupos más icónicos… ¿sexo débil, pero con tanto poder?

Esto también es un gran engaño. El engaño que nos hacen para tenernos contentas, como ‘no, pero en mi casa quien mandaba era mi madre’. No, tu madre te mandaría a hacer la cama, pero el que traía el dinero a casa era tu padre y tu madre dependía de tu padre y al final se hacía lo que tu padre quería por mucho que tu madre mandara en vete tú a saber qué. Es la trampa, hacerte ver que tienes poder.

También hablas de Björk… ¿mala, loca o incomprendida?

Maravillosa… a mí me encanta. Una tía especial, pero en el buen sentido. Yo pensaba que me iba a morir sin verla en directo y cuando la vi, qué emoción. Ella es especial en el buen sentido. Todo lo que sale de la norma es al final es loco. Es curioso cómo se trata diferente a los hombres y mujeres. Kurt Cobain era un suicida por su sensibilidad, Marilyn Monroe porque no estaba bien de la cabeza. David Bowie, cuánto se drogó y no se le castigó por ello y Amy Winehouse era una drogadicta que no podía ni ir a recoger premios, era castigada.

La industria musical, históricamente, ha maltratado mucho a la mujer.

Aparte de las exigencias, también el físico. Qué trabajo nos cuesta ver en la música más mainstream mujeres que no sean normativas en un escenario, parece que hay que pasar por ese filtro primero.

El cine y la televisión también han perpetuado estos roles de género. Girls debería estudiarse en los colegios, ¿las cosas cambiarían?

No solo Girls. I love it se debería estudiar también, también el libro. Podría destruirte, de Michaela Coel trata todo con una crudeza que te hace darte cuenta de la delgada línea que hay entre el racismo, el abuso, todas las violencias hacia esa marginalidad, creo que se deben estudiar, no sé si en los institutos, pero sí en la universidad o en comunicación, porque lo hacen muy bien.

¿Cuál es tu objetivo con este libro?

Me encantaría que lo leyeran hombres y mujeres y que haga recapacitar y que cambie visiones, pero es verdad que cuando hago un libro no me marco un objetivo. Tengo la necesidad de contar algo, me dan la oportunidad de hacerlo y mira qué suerte.

¿Te define la palabra ‘feminista’?

Sí, por supuesto, creo que es evidente.

Algunos consideran que el feminismo es una moda, ¿te fastidia?

El feminismo se ha puesto de moda yo creo que para bien porque por poco que cambie, algo cambia. El feminismo que yo vivo no es una moda porque se pasa mal por tener un discurso y hacerlo parte de mi trabajo y mojarme. Por el hecho de ser mujer feminista se te exige más y te llegan comentarios agresivos. Una moda es divertida y si esto es una moda, es una moda muy incómoda.

En breve es 8 de marzo, ¿qué significado tiene para ti?

A mí el 8 de marzo me gusta mucho porque me parece muy bonito que en España el 8 de marzo salgamos tantas mujeres a la calle. Hace poco me hicieron una entrevista en Alemania y estaban fascinados por cómo salimos a la calle. Hay un día en el que se para todo y nos unimos. Pero luego tiene sus contradicciones porque de cara al 8 de marzo se hacen muchas acciones y ¿el resto del año qué pasa? El día de la mujer no es un día, seguimos siendo mujeres el reto del año y se olvidan de nosotras. Pero, aun así, lo sigo disfrutando.

Y antes San Valentín, ¿fecha para las mujeres?

Llevo pasando de San Valentín desde la universidad. En el instituto estaba todavía adormilada. Para las mujeres que nos han metido el romanticismo, supongo que afecta más, pero quiero pensar que hay una parte que lo tiene muy superado. Yo ya ni me acuerdo de San Valentín y si lo hago es porque de repente en redes sale o porque me escriben para alguna acción y explico que yo para ese día no hago acciones. Es verdad que la idea de amor romántico se sigue ligando a las mujeres.

¿Y eso tendría que acabar?

Debería. El mito del amor romántico no es regalar flores, regalar flores si te apetece es muy bonito, el mito del amor romántico es entender que tu vida no está completa hasta que no tienes pareja, que el amor todo lo puede, que puedes cambiar a tu pareja… eso es lo que tenemos que cambiar. San Valentín no deja de ser un Black Friday o una estrategia comercial que ataca a las personas que no tienen pareja que les hacen pensar que están solas. Yo cuando no he estado sola no me he sentido sola.

¿Ya estás con lo siguiente?

Sí… no es una biografía ni es de mujeres. Ni de mujeres ni de hombres, es una historia y ya. Está todo muy abstracto, tardará en salir.

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