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El regreso de los Beatles a Abbey Road, 55 años después

Gilles Martin, el hijo de George Martin, el productor de la banda de Liverpool, ha producido un álbum que retoma todos los números uno de la banda de Liverpool en audio espacial.

Toda la vida de Giles Martin gira en torno a Abbey Road, el estudio de grabación en el que los Beatles y su padre, George Martin, crearon todas aquellas canciones y discos imperecederos que aún hoy suenan modernos. Su madre empezó a trabajar en Abbey Road en 1948 y su padre en 1950. Allí se conocieron, allí descubrieron su pasión común por la música y allí trabaja ahora su hijo, buscando nuevas maneras de renovar el sonido de los Beatles. El último eslabón en esta inagotable carrera por ofrecer nuevo material a los beatlemaniacos es la versión del disco en audio espacial de Apple Music, que implica una nueva distribución tridimensional de los elementos y conduce a una experiencia inmersiva.

Ahora, desde el estudio en el que se grabaron algunas canciones de Ella Fitzgerald, el Sgt. Peppers o el Dark side of the Moon, Martin habla por videoconferencia de este delicado encargo, que busca hacer sentir al oyente en el mismo lugar en el que se produce la magia, a un paso de los músicos. «En ese sentido, Abbey Road es como una tetera que suele estar limpia, pero mantiene el sabor de todos los tés que te has tomado. Aquí las paredes están empapadas de sonido. Entras en una de esas habitaciones y sientes que estás en un lugar especial. Eso es algo que no puedes diseñar, simplemente ocurre. La magia y la grandiosidad de Abbey Road crea ese entorno tan mágico para los músicos. Con el audio espacial puedes viajar en el tiempo, estar ahí con la banda, compartiendo el mismo espacio que ellos. Eso es impagable para cualquier fan».

De hecho, Martin recuerda visiblemente emocionado el primer día en que pisó el estudio 2 de Abbey Road. «Mi padre empezó a perder audición y yo me convertí en sus oídos. Él no había vuelto a reunirse con los Beatles desde que se separaron, pero entró en el control, puso el cuatro pistas en marcha y oí cómo John estaba ahí, hablando con él, en una conversación que tuvo lugar muchos años antes. Pensé: ‘Esto es magia’. Nosotros envejecemos, los discos no». Y la mejor muestra es, precisamente, la vigencia de canciones como Strawberry Fields forever, que también ha recibido tratamiento de audio espacial cuando se cumple el 55 aniversario de su grabación.

Hay quien puede considerar una tropelía volver a tocar lo que ya es perfecto y ha quedado grabado para la posteridad, pero el mandato expreso de Ringo Starr, Paul McCartney, Yoko Ono y los descendientes de George Harrison y John Lennon es precisamente adaptarse a los nuevos tiempos y tecnologías para que su legado siga creciendo. «Paul me dijo: ‘Yo no quiero quedarme atrapado en un museo, tras una vitrina, quiero que la gente siga descubriendo cosas, que escuche esas canciones y tenga una opinión, que llegue a las nuevas generaciones’».

El trabajo de Martin es una obra de orfebrería, ya que, por un lado, está obligado a «honrar y respetar el original, así como las decisiones que se tomaron en el estudio», y, por otro, debe añadir distintas capas que permitan sentir el lugar que ocupa cada instrumento de manera mucho más detallada que con el sonido mono o estéreo. «No sólo lo van a oír, lo van a escuchar de verdad. La tecnología da igual, lo importante es ¿qué me hace sentir esta canción? Esa es la clave», explica.

Martin también se emociona al hablar de Get back, el documental de Peter Jackson en el que ha colaborado decisivamente. «Vi a mi padre más joven de lo que soy yo ahora. La sensación es muy rara, ¡más aún sabiendo que fui concebido en algún momento de esa grabación! Trabajé en esas canciones es como si tuviera a los Beatles en un hombro y a mi padre en el otro, y también tengo que tener en cuenta a los fans de la banda y sus expectativas». Misión cumplida.

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